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Max Sciandri: “Movistar no debe cambiar, pero sí explorar otros caminos”

Sciandri, uno de los responsables del éxito del ciclismo británico, analiza qué enseñanzas se pueden adoptar de aquella experiencia

Max Sciandri

Max Sciandri, director deportivo en Movistar

Cuando Richard Carapaz se subió el pasado año a lo más alto del podio del Giro de Italia tras imponerse en una carrera en la que su equipo, Movistar, había dado una imagen muy distinta de la que es habitual en el conjunto telefónico durante las grandes vueltas, muchos señalaron a Max Sciandri (Derby, Reino Unido, 15 de febrero de 1967) como uno de los grandes responsables de la hazaña.

Sciandri se ha subido ahora a El coche escoba para recordar no sólo aquellos días en los que peleó por el rosa junto al resto de los integrantes del equipo Movistar, sino cómo llegó al equipo azul, con el que ya cuenta los días para volver a la carretera.

Max Sciandri echa la vista atrás para recordar cuál fue uno de los momentos más especiales de su etapa como ciclista. “Tuve una carrera profesional bastante larga. Di el salto a profesionales en 1989 con un equipo pequeño y corrí durante 17 años. Creo que mi mejor recuerdo es la primera victoria como profesional, que se produjo en mi primera temporada. Gané el Giro di Romagna por delante de Saronni y todos esos grandes nombres que salían de los 80 y se adentraban en los 90.

El técnico de Movistar considera que aquel “es un recuerdo muy bonito. Es el primer triunfo y es el momento en el que te dices a ti mismo que puedes ser un buen profesional. Por supuesto, he ganado etapas aquí y allá, una medalla olímpica. Todos ellos fueron momentos increíbles… además, la victoria del año pasado en el Giro con Carapaz fue también una gran experiencia”.

Bronce olímpico

Sciandri subió al podio de los Juegos Olímpicos en una carrera en la que, sobre el papel, tendría que haber sido el más rápido en el trío que se jugó el triunfo. El británico recuerda que “hubo una escapada temprana con Frankie Andreu y un español, que creo que era Melcior Mauri. En total, éramos cuatro. La carrera fue muy rápida y hacía mucho calor con un alto grado de humedad. Cuando el pelotón nos cogió, me volví a meter en el siguiente corte con Rolf Sørensen y Pascal Richard”.

En ese mismo sentido, explica que, “normalmente, yo era el más rápido de ese grupo, especialmente en ese tipo de llegada, pero ya me había metido en la fuga previa y luego también en esta. Durante la última vuelta iba, literalmente, arrodillado. Ataqué a unos 400 metros de meta sólo para ver si podía anticiparme, pero estaba muerto”.

En aquellos Juegos Sciandri, que había corrido sus primeros años bajo la bandera italiana, vistió el maillot de la selección británica. Los motivos para ese cambio también los explica en esta entrevista. “No cambié mi nacionalidad sólo por los Juegos Olímpicos. Lo que ocurrió es que tengo la doble nacionalidad. Nací en Inglaterra y viví muchos años en Italia, así que tenía dos pasaportes”.

Sin embargo, “cuando pasé a profesionales lo hice con una licencia italiana y es la que usé durante los primeros años, pero en aquella época, en la que estaba consiguiendo bastantes victorias, si eras italiano y corrías para un equipo extranjero, era algo que no le gustaba al seleccionador y nunca me llamaba”.

Todo ello llevó a Sciandri a tomar la decisión final. “Como tenía esa oportunidad, decidí correr con licencia británica y desde ese momento comencé a ir a citas como los Juegos Olímpicos. Quería correr los Mundiales y consideraba que me lo merecía”.

«Le dije a Sir David Brailsford que había que hacer un programa de ruta»

Una de las cosas que no todo el mundo sabe sobre Max Sciandri es que después de colgar la bicicleta y antes de aterrizar en BMC fue uno de los artífices del enorme salto cualitativo que ha dado el ciclismo británico en los últimos años.

El propio Max Sciandri reconoce que “no me esperaba que el cambio en el ciclismo de carretera británico fuese a ser tan grande. Cuando colgué la bicicleta en 2004 conocí a David Brailsford, que era el máximo responsable del programa de rendimiento en British Cycling. Yo entré en la federación y le dije que estaban invirtiendo mucho en la pista, que es donde estaban ganando muchas medallas. Le dije a Brailsford que había que hacer un programa específico para la ruta”.

Fue entonces cuando en British Cycling pusieron a Sciandri al frente de ese nuevo programa. “Empecé con ello en 2005 y todos los chicos que han estado ganando el Tour de Francia en estos años vivían en Italia, cerca de donde yo vivía. Teníamos una academia, una casa… y desarrollé un programa de ciclismo de carretera. Pero nunca imaginé que se haría tan grande”.

«Nunca hubiese dicho que Froome ganaría tanto»

Chris Froome amarillo Tour

La nómina de corredores que pasaron por las manos de Sciandri es, sencillamente, impresionante. “Froome, Thomas, Stannard, Cavendish, Swift… todos vivían aquí. Poco a poco desarrollamos ese programa, que creció mucho hasta que llegó Sky. Pasaron muchas cosas, pero básicamente les dimos la oportunidad a esos corredores de expresarse en la carretera y convertirse en quienes son hoy en día”.

Pese a la confianza que Max Sciandri depositó en ese programa y en los corredores, reconoce que “nunca hubiese dicho que Froome, Thomas, Cavendish… iban a ganar todo lo que han ganado. Siempre tienes la esperanza de sacar a algunos buenos corredores, pero no lo esperaba hasta ese punto”.

Cambio de cultura

Buen conocedor de los planteamientos más tradicionales que se emplean en los países con más historia en el ciclismo, Max Sciandri reconoce que el secreto del éxito británico radica en haber sabido mirar hacia el futuro y no al pasado. “Es una cultura y un nivel diferente. España, Italia, Francia o Bélgica se basan en cómo lo hemos hecho en el pasado. Es la cultura de así es como hacemos las cosas. Por su parte, países como Estados Unidos, Inglaterra o Australia, no tenían esa tradición y pensaron así es como queremos hacerlo. Esa es la gran diferencia entre las dos filosofías”.

Sciandri recuerda que “en British Cycling teníamos el know how y el dinero, así que sólo teníamos que desarrollar un programa que diera la opción a los corredores de expresarse. Es gracioso, porque fui Comisario Técnico del equipo británico y de ahí me fui a BMC, un equipo profesional, y me llamó Italia porque querían hacer algo”.

En Italia había que dar un paso atrás

Tanto es así que Sciandri recuerda ahora que “les dije que teníamos que dar un paso atrás y empezar en la pista, desmantelar esos equipos amateur que ganaban 50 o 60 carreras al año, pero que no significaban nada. En British Cyclig yo ganaba dos o tres carreras al año, eso es todo, pero todos mis corredores han tenido éxito. Sin embargo, esos equipos italianos han ganado carreras, pero no han producido buenos ciclistas”.

Así mismo, Max Sciandri es un gran partidario de la combinación de disciplinas “Hay cosas que se pueden cambiar. Hay que mirar a la pista, el ciclocross… mira a las nuevas figuras, vienen de diferentes disciplinas. Siempre hay cosas que se pueden hacer para cambiar las cosas”.

El técnico de Movistar asegura que “si permites a un ciclista joven hacer distintas disciplinas como ciclocross, pista, BMX… sólo lo hace un mejor corredor que si se centra exclusivamente en la carretera. Mira, durante el confinamiento la gente ha empezado a usar los rodillos y a participar en carreras virtuales. Están bien, pero todo el mundo quiere ver carreras de verdad, pero lo único que digo es que hay que explorar y no sólo decir así es como hacemos las cosas”.

Max Sciandri

«Sé escuchar al ciclista»

Centrados ya en el rol que Max Sciandri juega dentro de la estructura técnica de Movistar y de cuáles son las cualidades que aporta a su equipo, el británico explica que “creo que una de mis cualidades como director es que escucho. Mi prioridad es escuchar, ver de qué corredores dispongo, a qué carrera me enfrento y, desde ahí, construir un equipo. Me encanta escuchar a los corredores porque eso hace que te lo cuenten todo. Sus miedos, lo que no quieren hacer, lo que les gustaría hacer… esas son las áreas que me gusta explorar”.

Sciandri reconoce que el equipo Movistar, uno de los más longevos del pelotón internacional, atraviesa ahora una fase de cambios de la que él es protagonista. “Cuando Eusebio me trajo el año pasado abrió una puerta a realizar pequeños cambios en el equipo. El equipo lleva 40 años y lo ha ganado casi todo. Es un equipo fantástico, casi como una familia, pero Eusebio me trajo para iniciar un cambio lento, que se basa en explorar distintas áreas”.

Con una sonrisa, recuerda una anécdota sucedida a principios de este mismo año. “Por ejemplo, durante la concentración invernal de este año tuvimos algunas reuniones con patrocinadores en inglés y durante la presentación de SRAM, me acerqué a Eusebio y le dije seguro que nunca habrías imaginado que en tu equipo se haría una presentación en inglés”.

Movistar no debe cambiar

Pese a todo, Sciandri asegura que “no me gustaría verle cambiar este equipo de forma drástica. Me encanta el equipo y Eusebio ha sabido manejarlo muy bien durante estos meses de confinamiento. Este equipo no tiene que cambiar, pero sí explorar otras opciones y hacer pequeños cambios. No me gustaría verlo convertido en un Ineos, un Bora o un BMC”.

Durante su viaje en El Coche Escoba, Sciandri repasó también su etapa a las órdenes de Jim Ochowicz y el profundo cambio entre la forma de hacer del estadounidense y de Unzue. “En BMC las cosas se basaban mucho en la comunicación. Los emails volaban como moscas en un día de verano. Movistar tiene una estructura silenciosa en la que las piezas encajan como si nada. Ni siquiera con una llamada”.

Lejos de verlo como un problema, Sciandri explica que “eso se consigue porque la gente lleva aquí muchos años y saben perfectamente lo que tienen que hacer. Eso fue increíble. En BMC nos teníamos que sentar a planificar durante horas, pero creo que mucho de ese tiempo era, literalmente, tiempo perdido. Escribir y mandar emails no te hace ganar. Todo el mundo sabe como ganar un Tour de Francia sentado en una mesa”.

En opinión de Sciandri “se trata de cuánto tiempo dedicas a hacer eso y cuánto, como en el caso de Movistar, a hacer cosas. Así lo vimos en el Giro del año pasado. La profundidad de la gente que hay en este equipo, lo buenos que son, lo profesionales que son, que todos saben qué tienen que hacer… es algo que me llamó muchísimo la atención cuando llegué a este equipo”.

«Valeverde no necesita planificar nada»

Alejandro Valverde Mas de la Costa 2019

Esa especie de improvisación es exitosa, tal y como explica Sciandri, por la enorme calidad que atesora la plantilla telefónioca. “Tenemos un líder increíble como Alejandro Valverde. Él no necesita planificar nada. Cuando va a las carreras sabe lo que tiene que hacer y cuándo lo tiene que hacer. Tiene tanta experiencia que no tienes que escribir grandes planes. Vas a las carreras con un equipo y haces lo que tienes que hacer. Pero sí creo que se está produciendo ese cambio. Con la inclusión este año de Patxi Vila habrá algo más de planificación. Es algo que requiere tiempo”.

Lo que sí es innegable es que Movistar dio, durante el pasado Giro de Italia, una imagen muy distinta a la que nos tenía acostumbrados en otras pruebas por etapas. Así lo reconoce el propio Sciandri, aunque prefiere no ponerse medallas. “En primer lugar, no soy yo quien debe decir si fue cosa mía. Eso es algo que debéis decir los periodistas. Pero sí es verdad que cuando llegamos a la CRI del Giro teníamos a Carapaz y Landa a ocho minutos del líder. De una u otra manera, éramos nosotros los que teníamos que recuperar tiempos y la única forma de hacerlo era atacando”.

Ante esa situación, Sciandri reunió a sus corredores y “todo lo que les dije fue que teníamos que aprovecharnos de que nadie en los medios de comunicación nos estaba mirando a nosotros. Cada día abría La Gazzetta y nuestro nombre no aparecía por ningún lado, así que sabía que nadie nos estaba vigilando y les dije que fuéramos a por ello. Ese fue el secreto de cómo, poco a poco, ganamos el Giro de Italia”.

Mikel Landa

«La honestidad de Landa nos hizo ganar el Giro»

Aunque Movistar partió con Mikel Landa como principal jefe de filas, la carretera terminó por colocar a Richard Carapaz en ese rol. Pese a ello, Sciandri considera que “lo mejor fue que un tipo como Mikel Landa aceptara que tenía que darle el cetro a Carapaz. Para que eso suceda, tienes que tener un tipo realmente honesto y ese es Mikel Landa, que supo darse cuenta de que su compañero era el más fuerte”.

Sciandri explica que “eso es algo que ocurre en la carretera y de forma muy lenta. En la crono de San Marino yo seguía a Richard y la diferencia entre ambos fue muy obvia. Una contrarreloj como esa te hace ver qué es lo que está pasando exactamente”.

«A veces a Landa le faltan pelotas»

Respecto al futuro del corredor alavés, Sciandri es optimista, pero también advierte sobre sus puntos débiles. “Creo que Landa tiene un potencial increíble. Es evidente que le faltan grandes resultados en términos de podios o victorias en grandes vueltas, pero tiene el motor y la capacidad de hacerlo. Creo que a veces le faltan pelotas para decir vamos a hacerlo sin pensar en las consecuencias, si la jodo, no pasa nada”.

Max Sciandri reconoce que durante el exitoso Giro de Italia de 2019 “eso es lo que quería ver de él. Una vez entré en la habitación y le dije que cada vez que entrara en Internet o viera una foto suya en el periódico quería verle con cara de sufrimiento. Ahí es cuando estás dando lo mejor de ti mismo y él fallaba ahí, en el momento de dar ese 10% final. Creo que puede ganar una gran vuelta, incluso ahora con su nuevo equipo, pero no sé si lo conseguirá”.

La influencia de las redes sociales

Sciandri reconoce que el peso de las redes sociales puede ser grande en la mente de los ciclistas, aunque prefiere no mojarse a la hora de evaluar si eso fue algo que afectó más de la cuenta a Landa en aquel Giro. “En mi época tenías que esperar al día siguiente para ver qué se decía en los periódicos, pero ahora es todo mucho más inmediato. Cuando volvemos al hotel los corredores ya tienen acceso a los medios y saben qué se está diciendo. ¿Si eso le da miedo? Eso no lo sé”.

Respecto al corredor alavés, Sciandri explica que “sé que es un tipo súper inteligente. Me encanta y me gustaba tenerlo en el equipo. El éxito de Carapaz se produjo porque teníamos a Landa. Él ayudó a que el resto de corredores entendieran la situación y guió a sus compañeros y a los directores deportivos. No he pasado el tiempo suficiente con él para valorar qué le da miedo y qué no. Me entristeció mucho que se fuese porque me hubiese encantado pasar más tiempo con él”.

«No sabemos qué debemos esperar»

Centrado ya en preparar la vuelta a la competición de Movistar, Sciandri explica que “estamos haciendo la planificación de forma muy fácil. Necesitamos empezar en la Strade Bianche y ver cómo funcionan las cosas. No sé qué es lo que va a pasar cuando vayamos a las carreras, sólo que va a ser muy diferente. Es algo completamente nuevo. Nadie tiene experiencia en este escenario. ¿Qué podemos esperar? No lo sé. Todo el mundo tiene ganas de volver a correr”.

El Tour de Francia será, una vez más, la gran prueba de fuego para el pelotón internacional. En ese sentido, y tras vivir en sus propias carnes lo difícil que puede ser gestionar una tricefalia en la Grande Boucle, Sciandri vaticina una carrera con muchas turbulencias en el equipo Ineos. “Seguro que en Ineos pueden tener los mismos problemas que tuvimos nosotros el año pasado”.

Sciandri lo resume de forma muy clara: “cuando vas con dos líderes a una gran vuelta es bueno, pero complicado. Si vas con tres, es todo un reto. Ellos tienen esa política de compra. Lo han comprado todo, pero también han tenido gente que ha crecido dentro del equipo, como Thomas. Seguro que pueden tener momentos complicados entre sus tres líderes, pero ese es su problema, no el nuestro”.

«Quiero ganar una carrera con Valverde»

Preguntado respecto al buque insignia del equipo Movistar, Sciandri explica que “me gusta mucho Alejandro. Siempre cuento la misma historia que viví con él el año pasado. Yo estaba muy nervioso porque mi primera carrera con él era la Strade y luego hacíamos Sanremo. El día antes fuimos a hacer un entrenamiento y Alejandro llevaba el maillot de campeón del mundo. Esa mañana le habían dado una bicicleta nueva y paramos a tomar un café y él se acercó al coche del equipo que yo acababa de aparcar, se fue al maletero y cogió un trapo para limpiar su bicicleta. Ahí es donde me dije a mi mismo es fantástico. Aquí tienes a un tío de 39 años, campeón del mundo, que está limpiando su propia bicicleta con un trapo. Eso es lo que le convierte en un tipo tan fantástico: su pasión. Cada día es como una nueva carrera para él, un nuevo reto”.

Junto al excampeón del mundo, Sciandri tiene todavía un sueño por cumplir. “Durante este confinamiento hemos intercambiado mensajes y le he dicho que me encantaría ganar una carrera con él antes de que se retire o a mi me tiren del equipo. Sería muy bonito tener una victoria juntos”.

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